Nacido en Ecuador y criado en Nueva York, Nilson experimentó el amor transformador de Jesucristo en su juventud. Tras un tiempo apartado, Dios lo llamó con una oración que marcó su vida: “Señor, usa mi vida para bendecir a los misioneros.”
En 2024, junto a su esposa, se graduó de la Escuela de Misioneros y realizó su primer viaje al campo. Hoy canaliza su pasión y recursos para ser un puente de bendición entre la iglesia local y las naciones.